sab 25a. Ordinario año Par (Id=645)

Primera Lectura

Acuérdate de tu Creador en tus años jóvenes, antes de que el polvo vuelva a la tierra y el espíritu vuelva a Dios

Lectura del libro del Eclesiastés
11, 9-10; 12, 1-8

Alégrate, joven, durante tu juventud y disfruta de corazón tus años jóvenes; sigue el camino que te indique el corazón y lo que deleita a tus ojos, pero no olvides que de todo ello Dios te pedirá cuentas.
Aleja de tu corazón la tristeza y de tu cuerpo el sufrimiento; pero recuerda que los placeres de la juventud son cosas que se acaban.
Acuérdate de tu Creador en tus años jóvenes, antes de que vengan los días amargos y se te echen encima los años en que dirás: "No hallo gusto en nada"; antes de que se nuble la luz del sol, la luna y las estrellas, y retornen las nubes tras la lluvia.
Cuando tiemblen los guardias de la casa y se dobleguen los valientes; cuando las que muelen sean pocas y dejen de trabajar, y las que miran por las ventanas se queden ciegas; cuando las puertas de la calle se cierren y se apague el ruido del molino; cuando enmudezca el canto de las aves y cesen todas las canciones; cuando den miedo las alturas y los peligros del camino; cuando florezca el almendro, se arrastre la langosta y no dé gusto la alcaparra. Porque el hombre se va a su eterna morada, y circulan por la calle los dolientes.
Antes de que se rompa el cordón de plata, y de que se quiebre la lámpara de oro, se haga añicos el cántaro junto a la fuente y se caiga la polea dentro del pozo; antes de que el polvo vuelva a la tierra a lo que era, y el espíritu vuelva a Dios, que es quien lo ha dado.
Todas las cosas, absolutamente todas, dice el Predicador, son vana ilusión.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 89, 3-4.5-6.12-13.14 y 17

Tú eres, Señor, nuestro refugio.
Dómine, refúgium factus es nobis, a generatióne in generatiónem.

Tú, Señor, haces volver al polvo a los seres humanos, diciendo a los mortales que retornen. Mil años son para ti como un día que ya pasó, como una breve noche.
Tú eres, Señor, nuestro refugio.
Dómine, refúgium factus es nobis, a generatióne in generatiónem.

Nuestra vida es tan breve como un sueño; semejante a la hierba que despunta y florece en la mañana, y por la tarde se marchita y se seca.
Tú eres, Señor, nuestro refugio.
Dómine, refúgium factus es nobis, a generatióne in generatiónem.

Enséñanos a ver lo que es la vida y seremos sensatos. ¿Hasta cuándo, Señor, vas a tener compasión de tus siervos? ¿Hasta cuándo?
Tú eres, Señor, nuestro refugio.
Dómine, refúgium factus es nobis, a generatióne in generatiónem.

Llénanos de tu amor por la mañana y júbilo será la vida toda. Que el Señor bondadoso nos ayude y dé prosperidad a nuestras obras. Tú eres, Señor nuestro refugio.
Tú eres, Señor, nuestro refugio.
Dómine,
refúgium factus es nobis, a generatióne in generatiónem.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.
Salvátor noster Iesus Christus destrúxit mortem, et illúminavit vitam per Evangélium.
Aleluya.

Evangelio

El Hijo del hombre va a ser entregado

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
9, 43b-45

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, como todos comentaban admirados los prodigios que Jesús hacía, éste dijo a sus discípulos:
"Presten mucha atención a estas palabras: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres".
Pero ellos no entendían lo que quería decir; les resultaba tan oscuro, que no llegaban a comprenderlo, y tenían miedo de preguntarle acerca del asunto.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]